Método de intercomprensión que usamos en PluriMente

En los círculos profesionales y universitarios no hay una opinión unánime sobre qué es la intercomprensión y cómo definirla. Tradicionalmente se considera que la intercomprensión es una forma de comunicación en la que cada interlocutor utiliza la propia lengua sin saber decir ni mú en la lengua del otro. Ambas lenguas, por supuesto, tienen que ser de la misma familia lingüística, no nos vale hablar en ruso y entender el chino. El caso del español e italiano nos vale perfectamente, no hace falta saber el italiano para entender «pizza, pasta, ristorante… mafia», como dice mi amiga Francesca gesticulando.

Tanto en nuestro trabajo investigador como en el proyecto «PluriMente» entendemos la intercomprensión de otra manera. Lo vemos como una técnica para entrenar la mente. Descifrar una lengua que se parece al español para entender un contenido ayuda a desarrollar estrategias cognitivas. ¿Es cierto que si vas a Portugal y llevas todo el día hablando en portuñol luego te duele la cabeza? Es que usar las estrategias cognitivas cuesta.

En nuestros cursos no utilizamos la comunicación, sino solamente la lectura. ¿Por qué? Primero, porque no tenemos tanta gente hablante de portugués, italiano, francés y catalán siempre disponible para charlar con nuestros alumnos. Segundo, porque una conversación es difícil de moderar desde el punto de vista didáctico — se puede descontrolar sin aportar ningún valor para el aprendiente. Finalmente, porque la comprensión auditiva, la escucha, es mucho más complicada que la lectura. Tiene lugar en tiempo real, no puedes volver a escuchar lo que acaba de decir tu interlocutor. La velocidad de reproducción no depende de ti, sino del hablante y la pronunciación en las lenguas que utilizamos se difiere bastante del español.

¿Cómo trascurre una sesión típica de intercomprensión?

Entonces, ¿cómo se realiza una sesión de intercomprensión» en PluriMente? Normalmente cada sesión tiene un tema. Para contextualizar el tema solemos ver un vídeo, escuchar una canción o simplemente intercambiar nuestras asociaciones con este (eso en psicología se llama priming). Luego los participantes reciben un texto en una lengua (italiano, portugués, francés y catalán de normal, o algún dialecto románico). Cada uno lee el texto individualmente. La finalidad es comprenderlo a nivel general sin obsesionarse con entender cada palabra.

En la siguiente etapa empezamos a leer directamente en español cada oración del texto — cada participante ve su oración en la lengua, pero transmite en español lo que ha entendido. Lo comentamos en una maniera específica desarrollada por el equipo EuRom5: con unas preguntitas indirectas sacando del participante todo lo que ha entendido sin darse cuenta. ¡Es impresionante de lo que es capaz nuestro cerebro si lo ponemos a trabajar! Si el participante no entiende una palabra, esa se salta y se avanza. Al finalizar la oración volvemos a las palabras difíciles y empleamos varios trucos que inventamos juntos en la sesión para entenderlas. Si no las entendemos, no pasa nada, hay que desarrollar la tolerancia hacía sí mismos y la incompletitud de la comprensión. En definitiva, nuestro curso no es un curso de idiomas, es un curso que sirve para entrenar la mente, entonces, una forma de desarrollo personal.

¿Qué se obtiene como resultado de esta práctica?

  • Vas a leer textos en italiano, portugués, francés y catalán muchas veces. Por tanto, sin querer y sin tener este objetivo, acabarás aprendiendo alguna palabra o construcción en estas y otras lenguas.
  • Vas a aprender a entender las lenguas románicas a un nivel hasta B2 (dependiendo de la lengua y tu implicación). Vas a poder leer comentarios en las RRSS, la prensa, textos de las canciones de Raffaella Carrà, Rosalía y otr@s. Además podrás entender las descripciones de las fallas en Valencia (dicho desde Valencia en plenas Fallas).
  • El proceso de comprensión es importante porque es a través de la comprensión que la mente construye intuitivamente un «mapa» de la lengua. Este mapa es un fundamento sobre el que luego puedes construir una casa entera — es decir, aprender a hablar, escribir y escuchas en la lengua de tu interés. Es por eso que es mejor hacer un curso de intercomprensión antes de un curso de idiomas.
  • Vas a aprender a sentir la distancia entre las lenguas. Algunas te van a parecer más comprensibles, otras menos. En todo caso, vas a tener criterio a la hora de comparar las lenguas entre sí o al ver una que no conozcas.
  • Vas a desarrollar la «mentalidad plurilingüe». Eso significa que el mundo de las lenguas dejará de parecerte alta mar, sino que tendrás un rumbo y una nave fiable para navigar en ella. Empezarás a comparar todas las lenguas sin querer, por ejemplo, al ver la palabra «carrot» en inglés vas a decir, «uy, en italiano también es «carota».
  • Vas a desarrollar una agilidad en «cogerle el truco» a las distintas lenguas con el fin de orientarte bien en el entorno en el que se hablan. Piensa en un viaje de vacaciones en Brasil o, incluso, en tu primer mes de Erasmus en Italia.

Si te parece interesante este método y lo tienes claro que no es un curso de idiomas, sino de estrategias cognitivas, apúntate a la primera sesión gratuita aquí.

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